Larraín captures memories in “No”

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En la película chilena “No” nominada al Óscar, el cineasta Pablo Larraín relata la historia del referendo de 1988 a través de los ojos de un ejecutivo de anuncios contratado para dirigir la campaña contra el dictador Augusto Pinochet. Gael García Bernal (“Amores Perros”) da vida a René Saavedra, anunciante comercial que crea un plan de mercadeo no convencional en la arena política, esperando acabar el reinado de Pinochet de 17 años.

EXTRA: Usted era apenas un niño cuando tuvo lugar el plebiscito nacional en 1988. ¿Qué recuerda usted de ese tiempo en Chile y cómo afectó a su familia?

Pablo Larraín: Lo que recuerdo es el sentir en Chile. Había algo en el aire, como una sensación. Eso es lo que quise capturar en la película. No se trata sólo de la historia y el complot político. Se trata también de la atmósfera. Traté de capturar eso de los recuerdos y sentimiento con los que crecí. La sensación de la que hablo es pesada y molesta.

¿Su familia apoyaba a Pinochet?

Sí, apoyaban a Pinochet así como lo hacía la mitad del país. Pero mis abuelos estaban en el lado “No”. Todos tenían una perspectiva diferente. Lo que yo sé es que no importa lo que uno piense, el hecho de que yo estaba en el ambiente político me hizo interesarme en la materia. Pensé que había allí algo que haría una buena película.

¿Qué le sorprendió más a usted de la campaña durante su investigación?

La frescura de la campaña “No”. Fue algo increíble de verdad cómo lo hicieron. Cada día mejoraban más y más y más. Es increíble ahora cuando uno ve lo sucedido; cómo puede ser posible algo como eso. Los tipos de la campaña “No” confiaban muchísimo en lo que hacían. La gente en el lado “Sí” cambiaba cada dos días lo que hacían ya que estaban confundidos.

¿Cómo cree usted que mejora la película en videocinta?

Era muy importante para nosotros crear una ilusión. Al menos un tercio de la película es filmación real; así que era muy importante que la audiencia se conectara con la película de esa forma. No queríamos que tuviese que ser reconectada cada vez que vieran la película en formato diferente. Para “No”, habríamos de usar mucha [filmación real]; pensamos que sería molesto para la audiencia y de alguna forma rompería la ilusión.

In the Oscar-nominated Chilean film “No,” filmmaker Pablo Larraín tells the story of Chile’s 1988 referendum through the eyes of an advertising executive hired to run the campaign against the country’s dictator Augusto Pinochet. Gael Garcia Bernal (“Amores Perros”) stars as René Saavedra, a commercial add man who brings an unconventional marketing plan to the political arena in hopes of ending Pinochet’s 17-year-reign.

EXTRA: You were only a child when the national plebiscite took place in 1988. What do you remember about that time in Chile and how did it affect your family?

Pablo Larraín: What I do remember is the mood in Chile. There was something in the air, like a sensation. That’s what I wanted to capture in the film. It’s not only about the story and the dramatic plot. It’s also about the atmosphere. I tried to capture that from the memories and feelings I grew up with. The sensation I’m talking about is heavy and unsettling.

Did your family support Pinochet?

Yes, they supported Pinochet just like half of the country did. But my grandparents were on the “No” side. Everyone had a different perspective. What I do know is that no matter what you think, the fact that I was in this political environment just got me interested in the subject. I thought there was something there that would make a good movie.

What surprised you the most about the campaigns during your research?

It was the freshness of the “No” campaign. It was something truly unbelievable in how they did it. Every day they did bet- ter and better, and better. It’s unbelievable now when you watch what happened how something like that could be possible. The guys on the “No” campaign just trusted so much in what they were doing. The people on the “Yes” side would switch what they were doing every two days because they were confused.

How do you think shooting the film on videotape enhances the story?

It was very important for us to create an illusion. At least one-third of the film is real footage, so it was very important that the audience connected with the movie in that way. We didn’t want them to have to reconnect with it every time they saw the movie in a different format. For “No,” we were going to use so much [real footage], we thought it would be distressing for the audience and would break the illusion somehow.

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