La Casa Norte: Transformando Comunidades una Vida a la Vez

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Used clothing closet at La Casa Norte. Photo by Amelia Orozco | EXTRA

[dropcap]A[/dropcap]lgunas personas son invisibles y no porque tengan poderes especiales. Al contrario, son los que a menudo tienen menos poder en nuestras comunidades. Ellos son jóvenes y familias desamparados de Chicago. Desde que abrió sus puertas en 2002, La Casa Norte, organización de servicio social en el barrio de Humboldt Park en Chicago, se ha dedicado a abogar por este sector de la comunidad – los olvidados y los que no se ven.

“Ellos son supervivientes de violencia doméstica, apiñados en pequeños apartamentos, viviendo en autos y entrando y saliendo de nuestros albergues”, indicó Eva Green, representante de prensa de La Casa Norte. “No hay razón para que la gente acabe sin hogar”, agregó ella. “Hay jóvenes que fueron abusados, otros de la comunidad LGBT, familias que no saben que hay apoyo disponible, no sólo un tipo de persona y no todos por las mismas razones”, dijo Green. “Muy a menudo gente indocumentada que no busca ayuda por temor a la deportación, que en definitiva no es una preocupación”, aseguró Green. “También tenemos personal bilingüe y recursos”, añadió ella.

El alcance de La Casa Norte a los indigentes es primero un enfoque en reducir la cantidad de daño que el cliente experimenta. Esto incluye todo; desde hallar un sitio seguro para dormir hasta trabajar con el cliente para crear un plan que le ayude a seguir adelante con sus metas. “Algunos clientes trabajan con el Departamento de Servicios Infantiles y Familiares (DCFS, por sus siglas en inglés) para recuperar a sus hijos o sobreponerse a un evento traumático”, informó Green. En Solid Ground, hasta 16 jóvenes de 16 a 21 años viven en cuartos privados y comparten una cocina en común, un centro de computación y una sala de recreo. En Casa Corazón, llegan clientes al almuerzo y cena y usan teléfono y computador para manejar cosas personales como solicitar empleo y asegurar vivienda. Clientes también tienen acceso a ropa usada en la oficina principal de La Casa Norte, 3533 oeste de Av. North en Chicago.

Julie Rodríguez de 40 años, cliente de La Casa Norte, le contó a EXTRA cómo la asistieron cuando nadie más lo hizo. “Yo sólo sabía que había albergues. Nunca creí en nadie, pero alguien vino a mi rescate”. Dijo ella de su primer contacto con trabajadores sociales de La Casa Norte. Rodríguez fue asaltada sexualmente siendo niña por su padre y tío político y su madre nunca hizo nada. Ella ha lidiado con la traición y trauma toda su vida todo iba bien hasta que todo se derrumbó cuando su hija Ashley, entonces de 14 años, fue asaltada sexualmente por un familiar. “Me derrumbé”, dijo ella. “Regresaron todos los malos recuerdos”, agregó Rodríguez. Se vieron viviendo en un auto ya que no había donde más ir que se sintieran seguras, ni siquiera albergues. Ella había sufrido su propio trauma como adolescente usando drogas y alcohol. Siendo mamá joven ella perdió a sus hijos ante el DCFS al ser reportado que estaban  viviendo en un auto. Hoy, ella y Ashley ya de 17 años, viven en su propio apartamento y ambas reciben consejo y tratamiento por el trauma que han sufrido. “En los albergues uno obtiene comida y una cama y luego tiene que irse. En La Casa Norte, nos llaman y chequean. Mi gerente de caso va conmigo por doquier”, dijo Rodríguez. “Ella va a corte conmigo, a mis citas. Nos dan pases para el autobús, para que podamos llegar a donde debamos ir. Ahora tengo todo lo que quiero. Tengo un techo sobre mi cabeza, con nadie vivo, ni en un albergue, ni en un auto”, añadió Rodríguez.

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Foto por Francisco Dominguez | EXTRA

Simpatizantes de La Casa Norte han sido claves en mantener las puertas abiertas, que incluye también escasa vivienda permanente, apartamentos privados y un centro de reparto. En 2013, cerca de 1,000 voluntarios contribuyeron 2,500 horas de voluntariado, desde cocinar cenas y distribuir abrigos hasta envolver regalos para las festividades.

Este año, el Gob. Quinn anunció una concesión de $2 millones para subsidiar la construcción de un nuevo centro comunitario expandido, que incluirá 25 unidades de vivienda de apoyo, un centro de reparto con regaderas, un centro de salud y un laboratorio de empleo. El nuevo edificio irá al sitio existente de La Casa Norte, pero habrá también un gran espacio entre Solid Ground, vivienda juvenil permanente en el mismo bloque. “Estamos alineados con Plan 2.0 de Chicago por acabar con la falta de vivienda”, dijo Sol Flores, directora ejecutiva del centro, de las indicaciones positivas municipales de apoyo mientras trabajan con entidades privadas y públicas para resolver eso.

La campaña de colecta de fondos para el nuevo centro para la creciente base de La Casa Norte está avanzada, con $350,000 adicionales colectados en la gala de este año en octubre. “A la fecha”, dijo Flores, “hemos colectado y tenemos promesas de $8 millones en total, casi la mitad”, dijo ella de la meta del centro de $17 millones. Ella espera que para estas fechas el año próximo, mediante esfuerzos filantrópicos de corporaciones y ciudadanos privados, hayan cumplido su meta.

La Casa Norte tiene un listado de eventos e ideas de cómo unirse a ellos para transformar vidas. Su movimiento #Unselfie incluye participación en #GivingTuesday (2 de Dic.) y durante la época festiva donando abrigos, juguetes y mucho más. Visite www.lacasanorte.org para más información.

 

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