EL CPD ofrece programas deportivos recreativos especiales a personas incapacitadas

Sports-webLas tardes de jueves en el Parque Horner, 2741 oeste de Montrose, José Román, de ascendencia mexicana, y Antonio Clark, de ascendencia afro-estadounidense, practican vehementemente con un equipo de baloncesto del Distrito de Parques de Chicago (CPD, por sus siglas en inglés), llamado The Rebels. Algo sorprendente es la velocidad de los jugadores al pasar con fluidez, robar el balón al rival y destruir defensas logrando a la vez anotaciones. Lo que podría no ser aparente es la incapacidad que los afecta.

La misión del programa recreativo especial es proveer una gama diversa de oportunidades recreativas a niños y adultos discapacitados. Éstas incluyen deporte de adaptación y paralímpico, Olimpíadas Especiales, programas recreativos y de esparcimiento para sordos/faltos de audición o ciegos/discapacitados visuales, variando de niveles introductorios a deporte competitivo.

El programa recreativo especial significa mucho para Román y Clark, pues ambos creen que el programa es una gran forma de reunir a la comunidad de sordos para socializar y la oportunidad de participar en una competencia divertida con el bono agregado de representar al CPD en torneos de baloncesto como los Nacionales y el Foro Pensilvania.

“Me enorgullece de verdad ir a los Nacionales y representar al CPD, tanto como conocer a otros jugadores sordos. Es inclusivo para mí y en verdad me agrada la comunidad de la que soy parte”, dijo Román. “Me enorgullece mostrar que soy de Chicago”.

Ambos chicos crecieron en el mundo oyente, yendo a escuelas populares hasta sus años en secundaria cuando fueron a la Escuela de Sordos de Jacksonville, Illinois.

“También quiero mostrarles a otros chicos que estén dirigiéndose en el rumbo equivocado que soy un buen chico y una persona ejemplar positiva, como hombre negro con una actitud positiva. Me gusta mostrar liderazgo. Si hay algo malo, entonces quiero estar allí para ellos”, dijo Clark.

La brecha de comunicación entre el que oye y el sordo es vasta, como lo evidencia cómo ven algunas personas que oyen viendo el Sistema de Signos Estadounidense.

“Uno no ve a mucha gente sorda en el mundo haciendo cosas. No la incluyen. Es como estar en un lugar diferente y en un mundo diferente”, dijo Román. “Aquí, con este equipo, no tengo que preocuparme porque alguien me vea mal por mi sodera. Todos aquí son una familia maravillosa”.

Aunque ambos chicos son de un grupo minoritario, la incapacidad se nota más que el origen. “Latinos y mexicanos emigran, escapan y tratan de hallar empleo. Es difícil. Tratan de triunfar en la vida. Yo veo eso y trato de animar a este programa. Es un buen lugar ya que hay muchas oportunidades para socializar aquí, tanto como una gran forma de convivir y no involucrarse con pandillas ni drogas, ni juntarse con gente mala en la calle. Para mí, como hombre latino, puedo ayudarles siendo una persona ejemplar positiva y diciendo que ésta es una mejor forma de vida. Traten de crear programas para lograr sus sueños”.

Ambos jugadores están estáticos por estar entre los suyos. Ambos tienen amigos que oyen, que se comunican vía Videophone y el servicio IP Relay, pero incluso con toda esa tecnología, les falta una cosa.

“A veces la conexión, la relación, no están allí”. Uno puede oír sus voces o ver sus caras, y uno no está seguro si están siendo correctos con uno o no”, dijo Román.

El programa Baloncesto del CPD no sólo ayuda la comunidad a reunirse y socializar, sino que es un foro brillante de oportunidad y espíritu. Para los jugadores que al fin han hallado un hogar, sus experiencias les han enseñado algo que orgullosamente pueden compartir con otros.

“No importa si algo malo te sucede, no te rindas. Sigue adelante, sigue tratando, y te sucederán cosas buenas”, dijo Román.

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