Detrás del volante – un conductor de autobús de la CTA cuenta todo

La Autoridad de Tránsito de Chicago (CTA, por sus siglas en inglés) busca tener 550 autobuses nuevos y el nuevo sistema de tarjeta de pasaje Ventra en el futuro cercano. Tales modificaciones buscan proveer un viaje más suave, eficiente y cómodo a sus clientes. Armando Rengifo, conductor de CTA retirado, cree que esos cambios son también benéficos a conductores.

Cuando Armando Rengifo llegó a EE.UU. de Colombia en 1971, tomaba tres autobuses para ir a laborar y pensaba que manejar autobús era fácil. “Todo lo que uno debía hacer era sentarse y acelerar”. Luego de trabajar como conductor de autobús de CTA por unos 26 años, Rengifo aprendió que manejar un autobús en Chicago exigía más física y mentalmente de lo que él pensaba.

“Uno debe tratar con todo tipo de gente, personalidades y actitudes, como ancianos, gente discapacitada o minusválida, niños o estudiantes”. Los horarios, clima y tráfico crean también retos a conductores de autobús, ya que esas condiciones contribuyen a que surjan posibles conflictos. A conductores de autobús se les culpa a menudo por retrasos o problemas. A Rengifo lo han maldecido o amenazado los pasajeros e incluso le han llamado “hispano”.
Rengifo ha pasado por algunas cosas abrumadoras manejando autobús en varias rutas por la ciudad. Cuando él empezó a trabajar como conductor de autobús de CTA, fue de tiempo parcial en todas las rutas del centro como Av. Michigan y Calle State. Año y medio más tarde, como novato de tiempo completo, trabajó en el Lado Oeste, teniendo algunas de las peores calles y rutas, como la #20 Madison o #70 Division.

Una de las rutas más memorables de Rengifo es el autobús #22 Clark. Una ocasión recuerda él que un hombre que parecía paralizado de un lado de su cuerpo se rehusó a pagar su pasaje, maldijo a otros pasajeros que tropezaban con sus piernas, y al final de la ruta, cuando había más que nada mujeres en el autobús, se bajó los pantalones y orinó en el autobús. “Algo de su orina me salpicó. Hube de llamar a la policía y ellos lo bajaron del autobús”, dijo Rengifo.

Viajeros no son la única dificultad con que deben batallar conductores de autobús de CTA. Rengifo señala que conductores de autobús de CTA pueden desarrollar problemas en la espalda y rodillas por tanto estar sentados, alta presión arterial y estrés por sus compañeros, gerentes, supervisores y el centro de control. Él añadió que la necesidad de ir al baño también puede ser problemático. “A veces uno está entre terminales y no hay dónde ir, y debe aguantarse. Haciendo esto demasiado puede afectar los riñones y la próstata”.

Recién, la CTA implementó varios cambios que han eliminado algunas de Las complicaciones que Rengifo experimentó. A medio diciembre de 2012, la CTA lanzó su Plan de Reducción de Sobrecupo, que provee el equivalente de $16 en servicio agregado a las rutas más pesadas, sin costo a contribuyentes. La CTA aumentó capacidad y horas extendidas de servicio a 48 rutas de autobús populares. Esto fue financiado por la descontinuación de 12 rutas duplicadas o con bajo pasaje.

Como parte de su programa de modernización de autobuses de CTA, la CTA concedió contratos con un valor combinado de $185 millones para renovar 1,030 autobuses, que incluirá reconstruir motores, transmisiones, suspensiones, sistemas de calefacción y aire acondicionado, reparación exterior y repintado. Autobuses proveen 58 por ciento de todo viaje en CTA cada año, sirviendo a Chicago y 35 suburbios vecinos.

Rengifo cree que esos cambios son buenos para conductores de autobús. “El nuevo sistema de tarjeta de pasaje permitirá a conductores enfocarse más en manejar que en cobrar pasaje”. Las cámaras y escudos de seguridad proveen también un ambiente laboral más seguro a conductores de autobús.

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