A punto de acabar con la temida deportación

Immigration_WebA Reina Franco le preocupa su familia. Le preocupa su padre, Santiago Olivarez de 61 años, a causa de su reciente colapso físico y mental y el temor latente de su deportación.

“Él desea estar fuerte para la familia”, dice ella, pero “su cuerpo ya no se lo permite. Él no puede tomar las cosas en la forma en que lo hacía antes”.

Durante los 70s y 80s, el padre y la madre de Franco iban y venían a través de lo que entonces era una frontera más fluida. Ellos venían a EE.UU. y trabajaban en granjas, regresando a México al final de la temporada. En 1989, ellos se mudaron permanentemente a EE.UU., y ahora son una familia de ciudadanos, Soñadores, residentes permanentes y en lista de espera.

El Sr. Olivarez, sin embargo, está atrapado en medio, su estatus legal es turbio y tentativo luego de pagar impuestos y contribuir al Seguro Social por años.

En 2002, Franco, ciudadana de EE.UU., cumplió 21 y se hizo elegible a auspiciar a sus padres para residencia. A su madre le dieron el estatus, pero se lo negaron al Sr. Olivarez debido a un aviso de deportación no resuelto emitido en los 70s.

Olivarez tiene un Número de Seguro Social válido, pero medidas agresivas de deportación incluidas en el Acta Reforma Migratoria Ilegal y Responsabilidad Migratoria de 1996 se aplicaron retroactivamente a este aviso previo, significando que él está sujeto a deportación.

“No creo que eso sea justo, que ellos usen esa ley para deportaciones habidas ya en los 70s”, dijo Franco.

Según Sarah Pierce, abogada de inmigración en Chicago, provisiones en la Iniciativa SB 744 al Senado ayudarían a la familia Franco, y a millones más, ya que permite “Permiso discrecional para solicitar legalización”. Esa iniciativa pasó el Senado en junio de 2013, pero no la han llevado a la Casa de Representantes.

En ausencia de la reforma migratoria, Olivarez no puede viajar y no será elegible a beneficios de retiro por el Seguro Social.

Franco dice que su padre recién empezó “A tener depresión, a llorar y sentirse mal” ya que “No pudo ir a México a ver por última vez a sus padres”.

Según Pierce, si Olivarez hubiese de hecho viajado a México a los funerales de sus padres, se hubiese ocasionado una prohibición permanente y sería incapaz de regresar a su familia.

Por eso se preocupa Franco, temiendo la posible deportación de su padre y el impacto en su familia.
“No quiero pensar en eso”, dice ella. “Le rompería el corazón a todos y cambiaría la vida de todos”.

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