Viendo a Colombia a través de los ojos de un turista

Viendo a Colombia a través de los ojos de un turista

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“Colombia es peligrosa…si andas ebrio o drogado, explicó Matilda de Bogotá, en nuestro desayuno de maíz relleno en hojas de plátano con café. “Mi país no siempre fue seguro” siguió Matilde. “Cuando crecí, Colombia era un lugar que daba miedo. Ha mejorado mucho en años recientes.”

He sabido que es lo mismo casi por doquier en el mundo. Si uno busca problemas, los hallará. Pero creo que si uno busca cultura y belleza, ¡también puede hallarlas.

De hecho, no hace mucho, Colombia era uno de los lugares más peligrosos del mundo. Hace 15 años, era una nación azolada por violencia y cárteles de drogas. Por fortuna, Colombia ha mejorado muchoen la última década, gracias a la política proactiva y reforma social. Pero es obvio que continúa su reputación por conflictos. La verdad es que Colombia es rica en experiencias históricas, arquitectónicas y culinarias. En mi opinión, Colombia es uno de los secretos culinarios culturales mejor guardados. Pero la gente parece ansiosa de aspirar esto más fácil.

“Colombia tiene mala reputación más que nada por el asunto de drogas,” comentó la artista, Diana Mosquera, nativa de Colombia, viviendo ahora en Chicago. “Pero la realidad es que Colombia es un bello país. Me entristece que [los turistas] se aíslen de la cultura ya que se pierden mucho. Nuestra mala reputación es más que nada causa de ignorancia de la verdadera Colombia. Promoviendo nuestra cultura, comida, tradiciones, música, [podemos] mostrar la cara de Colombia al mundo”.

No muchos turistas van a Colombia. Peor aún, los que lo hacen a veces hacen más daño que bien animando el comercio altamente lucrativo hallado en enclaves como La Candelaria. Cuando la gente visita Colombia en turismo de drogas, no sólo se aísla de los locales que entienden realmente las horribles consecuencias generadas por la demanda de cocaína, sino que anima a que cárteles sigan destruyendo las vidas de colombianos inocentes. Algunos turistas siguen enceguecidos por poder, alimentando egoístamente sus placeres, ignorando mientras la plegaria desesperada del virtuoso pueblo de Colombia.

Supe que los colombianos son unas de las personas más amables y hospitalarias del mundo. A menudo expresaban sorpresa hallando a un turista interesado genuinamente en su idioma y cultura, como si fuese algo extraordinario. Hallé que esto es triste por el bien de otros viajeros, aunque benéfico para mis propios intereses. Esto es, los locales deseaban recorrer la milla extra por compartir sus tradiciones y hacerme sentir bienvenida.

Durante mi estancia en Colombia, nunca me sentí amenazada. La única vez que me sentí incómoda fue al estar rodeada de otros extranjeros, que abiertamente participaban en conducta riesgosa. Recuerdo recorrer las calles del distrito hotelero de La Candelaria, observando a los turistas que parecían vagar agitados, cubiertos en tierra y sudor, evidentemente alterados por la cocaína. Yo sabía que ellos no experimentarían la misma versión de Colombia que yo obtuve. Pasé el resto de mi viaje con locales colombianos, explorando nuevos sitios y costumbres. Fue más allá de genial, y no hubiera cambiado mi experiencia por nada del mundo.

Para leer más de las experiencias de viaje de Kat Vallera, visite www.nomadikat.wordpress.com.

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